CAPITULO 1: CORAZON DE CRISTAL (Corregida y pulida con IA Gemini)


CAPÍTULO 1 (Versión Corregida y Pulida con la ayuda de IA Gemini)

Esta historia comienza un día de primavera en la isla de Manhattan. Con el habitual gentío caminando insistentemente por las aceras y un tráfico incontenible, Roxy, una atractiva y menuda muchachita de cabello castaño claro y ondulado, camina por las calles de la gran metrópoli. De pronto, recibe una llamada en su celular. Es su padre, quien le avisa que pronto irá a recogerla. Roxy está contenta de volver a verlo. En ese momento, se encuentra con Liam. El hombre suspira y traga saliva al ver a una muchacha tan linda.

—Hola, guapa, qué sorpresa encontrarte aquí —dice Liam.
—¡Ya, ya, déjese de molestar!
—No seas malita conmigo, yo solo quiero ser tu amigo.
—¡Déjeme en paz o llamo a las autoridades para acusarlo de acoso sexual!
—Está bien, baby, te dejo tranquila... por ahora. Pero, ¿me aceptas un besito?

Liam frunce los labios esperando que ella lo bese, pero Roxy le asesta una bofetada... ¡Puaf! Dejando la cara del hombre marcada. Entonces, Roxy desvía su atención hacia la librería de su amiga Julianne y decide visitarla para darle la buena noticia.

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Inmersos en la calidez de la librería, Julianne, una atractiva muchacha delgada y carismática, de cabello castaño muy largo, espera la llegada de nuevos clientes. A su lado está Yasniel, su compañero de trabajo, quien aguarda impaciente mientras busca hacerle conversación a la bella Julianne.

—Bueno, Julianne, parece que nadie va a venir hoy... como todos los días.
—Debes tener paciencia. Ya llegarán.
—La verdad, cada vez la gente lee menos libros impresos. Ahora todo es por celular o tablet.
—Todavía hay gente que lee libros impresos. Ten paciencia.
—¡Ejem! —exclama Yasniel, buscando cambiar de tema—. Oye, Julianne, ¿qué te parece si me aceptas una cita esta noche?
—¿Me estás proponiendo salir?
—¿Por qué no? Hoy es sábado y me gustaría que saliéramos a divertirnos un rato.
—No, gracias. Tengo cosas que hacer esta noche.
—¿Cuándo será el día en que me aceptes una salida?
—¡Ejem! Alguien va a entrar a la tienda, ponte en tu puesto para recibirlo.

En ese momento, ingresa Roxy al escenario, contenta y campante. Saluda a su amiga Julianne con un fuerte abrazo.

—Hola, Juli, ¿cómo has estado? ¿Cómo va el negocio?
—Pues bien, ha estado quieto el día de hoy. Pero dime, ¿vas a comprar un libro?
—Hum... no lo sé... prefiero leer por Kindle. Además, los libros impresos son muy pesados y no tengo espacio en mi apartamento. Lo siento.
—Un libro nunca incomoda ni molesta a nadie. Puedes viajar a mundos imaginarios o aprender cosas nuevas.
—Bueno, sí —responde Roxy, cambiando de tema—. Más bien, vine para contarte una buena noticia. ¡Mi padre viene a visitarme! ¡Qué emoción!
—Qué bien. Te felicito.
—Gracias, amiga.
—Bueno, con permiso, voy a atender a otro cliente. Siéntete como en tu casa.

Julianne se retira para atender a unas personas que acaban de entrar a la tienda.

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Yasniel se acerca tímidamente para hablar con Roxy.

—Hola, Roxy. ¿Cómo estás?

Roxy le mueve los hombros al chico y le guiña un ojo. Él se pone nervioso ante los coqueteos de la bellísima muchacha.

—Hola, guapo, ¿qué ha sido de tu vida?
—Aquí, pasándola en esta tienda a la que no viene nadie.
—¿Andá, y por qué no renuncias y te consigues otro trabajo?

Yasniel no sabe qué responder y mira a Julianne de reojo. Al instante, Roxy intuye la razón que lo aferra a su puesto en la librería.

—Es por Julianne, ¿verdad? —dice Roxy.
—¿Eh? ¿Cómo lo sabes?
—Se intuye al ver cómo la miras.
—Así es. Me gusta Julianne, pero ella no parece fijarse en mí. ¿Qué hago?
—No te preocupes. Ella no se fijará en nadie después de lo que sucedió.
—¿Qué le pasó?
—Pues descubrió a su novio de toda la vida, su mayor ilusión, en la cama con otro hombre. ¿Puedes creerlo?
—¿En serio? ¿Su novio la engañaba con otro hombre?
—Así es. El muy descarado usaba a Julianne como "tapadera" para ocultar su homosexualidad ante la sociedad. Pero mejor deja tranquila a Julianne, guapo. En cambio yo... yo sí estaría dispuesta a salir contigo, ¿qué dices?

Roxy vuelve a guiñarle el ojo a Yasniel. Sin embargo, él le hace el quite y se retira para atender a otro cliente. Roxy, por su parte, decide marcharse de la tienda.

Mientras tanto, tras la partida de los clientes, Julianne recuerda con rencor aquella noche en la que descubrió a su novio. En su mente todavía resuenan los insultos que el hombre le repetía una y otra vez: "Eres una inútil... nunca me fijaría en una mustia como tú... no vales nada". Aquellas palabras habían lacerado su sensibilidad y su autoestima, rompiendo por completo su frágil corazón de cristal.

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Al mismo tiempo que Roxy sale de la tienda, ingresa otro cliente habitual. Julianne lo reconoce de inmediato; respira hondo para relajarse y lo saluda sonriente.

—Oh, hi, Gilbert, ¿buscas novedades literarias?
—Hi, Julianne, sí, quería ver si hay alguna novedad en los estantes.
—Tómate tu tiempo. Estás en tu casa.
—Sí, gracias. Con permiso.

Gilbert camina entre los anaqueles de la tienda. Se detiene a observar un libro grueso titulado Lost Cleopatra. El volumen le llama la atención, así que se dispone a leer la sinopsis de la contraportada. Trata sobre la filmación de la película Cleopatra de 1917, protagonizada por la estrella del cine mudo, la sensual Theda Bara, una cinta que en la actualidad se encuentra perdida.

—Ese libro se ve muy interesante —interviene Gilda, una clienta hiperactiva que acaba de ingresar al local—. Es sobre la historia del cine.
—¿Eh? Pues sí, es muy interesante —dice Gilbert, devolviendo el libro al estante.
—¿Será que algún día encontrarán esa película?
—¿Perdón?
—La película que menciona el libro está perdida y ya casi no se consiguen copias.
—Eso veo. Quizás alguna copia ronde por ahí, ¿no crees?

De pronto, Gilbert desvía la mirada hacia un exhibidor de revistas. Aunque el local es pequeño, todavía venden prensa impresa. Entre los ejemplares se encuentra el último número de la revista Fashion Weekly Magazine, con la supermodelo Kara en portada. Gilbert se queda estupefacto al verla y suspira profundamente. Al instante, su mente se llena de un incontrolable deseo por hacerla suya. Sintiéndose tocado por las musas, saca su libreta y comienza a apuntar sus ideas a toda velocidad.

—Esa chica es muy bonita, ¿verdad? —interviene la señora Gilda—. Me gusta su vestido, ¿lo diseñó Meredith Harper, verdad? Debe de ser de su última colección.
—¿Eh? —exclama Gilbert, volteando bruscamente—. ¿Me está hablando a mí?
—Te hablo del vestido que lleva la chica. Muy bonito, ¿verdad?
—Kara es una diosa.
—Hola, Gilbert —interviene Yasniel, el empleado, con curiosidad—. Nuevamente mirando a Kara en la portada. No sueñes tanto, que esa chica es un imposible. Es de otro mundo.
—Kara es mi musa, mi inspiración.
—Oye, chico —interviene Gilda—. Si te gusta tanto escribir, ¿por qué no publicas algo? Quién sabe, igual y te haces famoso.
—No, yo solo escribo para mí. Con permiso —responde Gilbert.

Gilbert se aleja un poco para seguir volcando sus pensamientos en la libreta. Aquellas notas giran en torno a Kara, la supermodelo, a quien él conoció en el pasado como Lorena Smith, la alumna más bella y deseada de la clase. Y él, el chico tímido y nerd, nunca tuvo el valor de declararle sus sentimientos.

—Oye, Yasniel —exclama la señora Gilda—, ¿y cuándo será el día en que por fin consigas pareja?
—La muchacha que me gusta no quiere estar conmigo —dice Yasniel, frustrado.
—¡Bah! —exclama la señora Gilda—. No te preocupes, hay muchas chicas lindas que estarían deseosas de salir contigo.
—¿Como cuáles?

Entonces, la señora Gilda señala hacia la puerta de la librería por donde Roxy va pasando de largo, pero Yasniel solo desvía la mirada hacia Julianne, quien continúa atendiendo a otros clientes.

+++

Mientras tanto, la fantasía de Gilbert está más cerca de la realidad de lo que él cree. La supermodelo Kara camina en esos momentos por las calles de la ciudad, vistiendo un traje lila de una pieza diseñado por Meredith Harper. Intenta cubrir su cabello con un sombrerón del mismo tono y unas gafas oscuras para evitar ser reconocida. Para su mala suerte, unos paparazzis que pasan por allí la descubren y comienzan a tomarle fotos. Asustada, Kara decide refugiarse en la librería de Julianne.

Una vez dentro, Kara se cubre el rostro con un libro. En ese instante, Gilbert pasa por su lado y abre los ojos con asombro. No puede creerlo: Kara, la supermodelo, su eterna fantasía, está frente a él. El joven encoge los hombros, paralizado por el miedo a hablarle. Gilda, al notar la situación, se acerca al tímido muchacho.

—Vamos, muchacho —le susurra Gilda—. Ánimo y háblale a la chica.
—No puedo... ¿Y si me rechaza? —dice Gilbert, temblando.
—Vamos, no seas tímido. Es tu oportunidad.

En ese momento, Kara desvía la mirada hacia Gilbert y lo reconoce de inmediato.

—¿Gilbert Skolnick? ¿Eres tú?
—¿Ah? ¿Me conoces?

Kara se quita las gafas de sol y el sombrerón.

—Soy yo, Lorena Smith, ¿te acuerdas? Nos conocimos en el high school.
—¿Lorena Smith? ¡Vaya! Cuánto tiempo, jejeje.
—Vaya, no has cambiado nada, los años no pasan por ti. Y siempre aferrado a tus libros. Me acuerdo de que te gustaba mucho leer.
—Y tú... ejem... estás muy bella.
—Qué sorpresa encontrarte. Oye, ¿qué te parece si nos tomamos un café? Conozco un lugar muy bueno por aquí cerca.
—Si no es mucha molestia...
—¡Aprovecha, guapo! —interviene Gilda, dándole un codazo—. Es tu oportunidad.

Gilbert y Kara se miran a los ojos y deciden salir juntos de la librería rumbo a la cafetería. A pesar del asedio de los paparazzis en la calle, ella disfruta genuinamente de su feliz reencuentro con el tímido muchacho.

En la librería, Gilda, como si fuera una celestina, intenta emparejar a Yasniel con Roxy, pero él no le hace caso. Al darse cuenta de que el verdadero interés del chico es Julianne, la señora Gilda decide hablar a solas con ella.

—Ay, chica, no dejes pasar el amor así como así —le dice Gilda—. He visto cómo te mira ese chico, Yasniel.
—El amor no existe para mí. Solo existe el trabajo. Con permiso, tengo que atender a unos clientes —responde Julianne.
—¡Espera! —exclama Gilda—. ¿Qué vas a hacer esta noche?
—Descansar, por supuesto.
—Quisiera presentarte a mi amiga Meredith Harper.
—¿La diseñadora?
—Sí, claro, es una excelente persona. ¿Te parece bien si paso por ti a las ocho de la noche?
—Hum... está bien. Con permiso.

Julianne se retira de la presencia de la hiperactiva Gilda.

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Horas después, en un bufete de abogados, se encuentra Valerie Gómez, una profesional especializada en defender casos de celebridades. Actualmente lleva el caso de la custodia del hijo de la viuda de un famoso cantante mexicano. Se enfrenta a la madre del fallecido por la tutela del niño, además de lidiar con un pleito legal por un supuesto testamento que el difunto marido dejó. La viuda tiene fama de interesada y drogadicta, y se rumorea que solo se casó por conveniencia.

Finalmente, la jornada laboral llega a su fin. Don Cheo, su compañero de trabajo de 70 años, se acerca a hablar con la bellísima abogada.

—Hi, Valerie, ¿tienes algo que hacer más tarde?
—Nada, solo descansar en mi casa.
—Vamos, te llevo. ¿Qué dices?
—Está bien.

Valerie se dirige con Don Cheo al estacionamiento ubicado en el sótano del edificio. Para amenizar el trayecto de regreso, Don Cheo sintoniza un poco de música. En la radio comienza a sonar "Ah Ah, Oh No", una salsa clásica interpretada por Héctor Lavoe y Willie Colón.

"Yo no sé lo que es / Mamita, me va a matar / Con tus malos pensamientos / Yo no sé, pero yo presiento / Me estás maldiciendo a mí..."

—¡Esto sí es música! —exclama Don Cheo—. ¡Ya no hacen canciones como las de antes! ¿Te gusta este tema, Valerie?
—Es una canción muy antigua, pero me gusta.
—¿Quieres un consejo? Nunca olvides tus raíces ni de dónde vienes. Tenlo siempre presente, ¿okay?
—Está bien, Don Cheo.
—Oye, chica, ¿te molesta si paso un momento por la lavandería?
—Para nada. No tengo nada urgente que hacer por el momento.

Don Cheo estaciona su auto cerca de un parquímetro. Valerie lo ayuda a depositar las monedas y juntos ingresan a la lavandería, donde los atiende Luis Roberto, el dueño del local. En el establecimiento hay varios televisores encendidos sintonizando la telenovela del momento. Don Cheo se ríe a carcajadas de las exageradas y sobreactuadas escenas y de los decorados acartonados.

—¿Pero qué es eso? ¿Quién escribió esta tontería de guion? ¿Puedes creerlo, Valerie?

Valerie no le presta mucha atención. De pronto, las pantallas enfocan una escena de Johnny, un cantante pop reconvertido en actor profesional. Don Cheo defiende con orgullo el nuevo disco de Bad Bunny; no le gusta su música, pero comprende y respeta el orgullo boricua detrás de un tema como "Debí tirar más fotos". Sin embargo, con la televisión actual no tiene piedad.

—¡Pero qué mal actúa ese muchacho! ¡Qué vergüenza! ¿Puedes creerlo, Valerie?
—¿Ah? ¿Me decía?
—De ese mal actor. De verdad, ya no hacen telenovelas como antes, ahora ponen a actuar a cualquiera.
—Con permiso, Don Cheo, gracias por el ride, pero yo me retiro.
—¿Quieres que te acompañe a tu casa?
—No se preocupe. Estoy a unas pocas cuadras de aquí. Con permiso.

Valerie se marcha de la lavandería.

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Durante el trayecto, Valerie se detiene frente a un pub y decide entrar. En el local resuena "Heart of Glass", el icónico tema de la banda Blondie:

"Once I had a love, and it was a gas / Soon turned out had a heart of glass / Seemed like the real thing, only to find / Mucho mistrust, love's gone behind..."

Valerie se sienta en la barra y pide una cerveza al barman. En ese momento, Gilda llega acompañada de Meredith. Al ver a la abogada, Meredith la reconoce al instante.

—¡Valerie Gómez! —exclama Meredith—. Qué grata sorpresa encontrarte aquí.
—El honor es mío, encontrarme con la gran diseñadora Meredith Harper —responde Valerie.
—Nunca me voy a olvidar de lo que hiciste por mí al ayudarme a ganar aquel caso. Eres una abogada magnífica —afirma Meredith.
—No es nada —sonríe Valerie—. Es solo mi trabajo.
—Oh, quiero presentarte a mi amiga Gilda —añade Meredith.
—Mucho gusto —dice Gilda—. Meredith me habla muchísimo de ti.

En ese preciso instante, Julianne y Roxy entran al bar. A Julianne no le parece una buena idea haber ido.

—La verdad es que no me gustan estos sitios, ¿por qué no nos regresamos?
—Vamos, ya estamos aquí. La vida es una sola, hay que disfrutarla.

Para su mala suerte, en el camino se topan con Liam y Yasniel. Los hombres suspiran al ver a las bellísimas Julianne y Roxy, pero ellas los ignoran por completo. Es entonces cuando Gilda reconoce a Julianne y a Roxy, y las invita a unirse a la mesa con Meredith y Valerie. A la reunión se suma Kara, la supermodelo. Meredith se emociona al notar que Kara lleva puesto el vestido lila que ella misma diseñó. Gilda le pregunta a la modelo por su galán, a lo que Kara responde que él tuvo que atender un asunto urgente en su casa. Gilda presenta formalmente a Kara con Roxy, Julianne y Valerie, y las cinco mujeres comienzan a disfrutar de una agradable velada.

CONTINUARÁ...

***La canción elegida es "Heart of Glass" interpretada por Blondie:


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