CAPÍTULO 2 (Versión Corregida y Pulida con IA)
En el pub, Julianne, Meredith, Valerie, Roxy, Kara y Gilda se encuentran reunidas para tomarse unas cervezas y escuchar un poco de música. Para romper el hielo, Roxy busca iniciar una conversación.
—Los New York Knicks clasificaron a la serie final de baloncesto. Ojalá salgan campeones —dice Roxy.
—¿Contra quién se enfrentan? —pregunta Valerie.
—Contra el ganador entre Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs —responde Roxy.
—¡Uy! —dice Valerie—. Eso está difícil. Ambos equipos son muy buenos.
—Aun así, yo quiero que ganen los Knicks —insiste Roxy—. Nunca los he visto ganar un campeonato.
—Yo sí he visto ganar el campeonato a los Knicks —interviene Meredith—. Pero era muy chiquita. Tenía diez años, aunque me acuerdo como si hubiera sido ayer.
—Yo también me acuerdo —apoya Gilda—. ¡Nueva York era una locura ese día!
—A mí nunca me gustó el baloncesto —interviene Kara—. Prefiero el hockey sobre hielo. Pero no sé qué les pasó a mis Montreal Canadiens... lo tenían todo para avanzar, pero no pudieron con los Carolina Hurricanes. Ojalá los eliminen... mrrrrr...
—Bueno, chicas —cambia de tema Roxy—. El 26 estrenan la nueva película de Supergirl. No me la perderé por nada, además me encanta Milly Alcock como la protagonista.
—¡Bah! —interviene Valerie—. Mi favorita siempre será Sasha Calle en la película The Flash.
—¿Están hablando en serio? —se burla Kara—. Están hablando de puros fracasos cinematográficos.
—La de Milly Alcock no se ha estrenado todavía —replica Roxy—. ¿Cómo puedes estar tan segura de que va a fracasar?
—Se nota por los avances que no será buena —sentencia Kara—. Además, la mejor Supergirl es Laura Vandervoort, la de Smallville. ¡Laura Vandervoort es simplemente genial!
—Yo sigo prefiriendo a Helen Slater —interviene Meredith—, la Supergirl original.
—Ejem... —interviene Julianne con timidez—. Yo sigo prefiriendo a Melissa Benoist, la Supergirl de la serie de CW.
—Ejem... —los interrumpe Gilda—. Veo que cada una tiene su favorita, pero creo que cada actriz lo hizo bien y tiene su mérito. Aunque mejor no hablemos de esas cosas. ¿Ya se fijaron en que esos chicos guapos no dejan de mirarlas?
—¿Quiénes? —exclaman las cinco al unísono.
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Gilda señala hacia otra mesa donde están Liam, Yasniel y Gilbert, cada uno con un vaso de cerveza en la mano. Los tres suspiran al contemplar a semejantes muchachas. Kara se emociona al ver a Gilbert y le hace una seña para que se acerque. Julianne, por su parte, se alegra de ver a su compañero Yasniel. Animados, los tres jóvenes toman sus bebidas y se mudan a la mesa de las mujeres.
Yasniel y Julianne se miran a los ojos en un silencio cargado de significado. Kara le guiña el ojo a Gilbert, quien se pone sumamente de los nervios ante el sensual gesto de la modelo. Liam saluda con coquetería a Roxy, pero ella lo fulmina con la mirada y desvía la atención con desprecio. En ese preciso momento, empieza a sonar "Just a Girl" de la banda No Doubt.
—¡Uy, está sonando mi canción favorita! —exclama Roxy—. ¡Pero no tengo galán para bailar!
—Yo estoy más que dispuesto a bailar esta pieza contigo —ofrece Liam, galante.
—Forget it, loser! —le espeta Roxy con desdén.
Liam se deprime al instante, por lo que Gilda decide intervenir.
—Oye, muchacha, este chico solo quiere bailar contigo, ¿y tú lo desprecias así? Vamos, no seas malita, acéptale el baile.
—Vamos, Roxy —pide Liam—. It's just a dance. Es solo un baile.
Las chicas presionan a Roxy con la mirada hasta que no le queda más remedio que ceder. Resignada, saca a bailar a Liam, quien se pone dichoso y radiante por haberlo conseguido. Al ver el movimiento, Valerie saca a bailar a Yasniel, mientras que Kara hace lo propio con Gilbert. Roxy se toma lo que le queda de cerveza de un solo sorbo y se dirige a la pista con Liam, aunque se asegura de mantener una clara distancia reglamentaria mientras se mueven.
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Mientras tanto, en la mesa, Gilda se queda charlando con Meredith y Julianne. Esta última no puede evitar desviar los ojos hacia la pista, donde Yasniel baila con Valerie.
—No —miente Julianne, fingiendo resignación—. Me alegro por él. Es un buen muchacho. Ojalá encuentre pronto a una chica que de verdad lo quiera y lo corresponda.
—¿Y por qué no le das una oportunidad tú? —le cuestiona Gilda.
—Yasniel es solo un buen amigo. Yo... yo ya no podría amar a nadie —responde Julianne con la voz apagada.
—¿Lo dices por lo que te sucedió? —dice Gilda—. Forget it, honey. It's in the past. Eso quedó atrás, ahora tienes que vivir en el presente.
—Perdón, ¿qué te pasó? —pregunta Meredith, picada por la curiosidad.
—Bueno, Meredith —revela Gilda—, a Julianne le pasó exactamente lo mismo que a ti.
—¿Qué te pasó a ti, Meredith? —pregunta Julianne con extrañeza.
Meredith suspira y les cuenta la historia de cuando estuvo a punto de casarse. Estaba profundamente enamorada e ilusionada; la vida era de color de rosa. Sin embargo, el día de la boda, el novio jamás apareció en la iglesia. La humillación y la tristeza la destrozaron. Para colmo de males, el muy descarado le mandó una nota con un amigo confesándole que se había escapado con la que Meredith creía que era su mejor amiga, porque la mujer esperaba un hijo suyo. Meredith aún habla con mucho dolor al evocar aquel amargo recuerdo.
—¿Tu novio te dejó por tu mejor amiga porque estaba embarazada? —dice Julianne, asombrada—. ¿Y supiste algo más de esa criatura?
—No, no lo sé, pero no le guardo rencor. La criatura no tiene la culpa de nada, ¿no creen? Además, ya lo superé. Ahora soy una mujer de éxito... la diseñadora más cotizada de todo Nueva York, y tengo el mundo a mis pies. ¿No vieron el vestido tan espectacular que lleva Kara? ¡Pues yo lo diseñé! ¡Salud! —exclama Meredith, levantando su vaso y dando un trago largo.
—¿Lo ves, Julianne? —añade Gilda—. No eres la única que ha sufrido una gran desilusión.
—¿Y a ti qué te ocurrió, Julianne? —pregunta Meredith.
Julianne, con el corazón en un puño, relata la noche en que sorprendió a su novio en la cama con otro hombre. Gilda y Meredith se quedan impactadas ante la crudeza de la revelación.
—Todavía recuerdo sus palabras tan hirientes, lacerando mi frágil corazón de cristal —dice Julianne con amargura—. ¿Ahora comprenden por qué no puedo volver a confiar en el amor?
—¡Bah! —exclama Meredith—. No entiendo a esta generación de cristal; cualquier cosa les afecta y las vuelve hipersensibles. Yo que ustedes dejaba atrás los rencores y me buscaba a otro hombre. ¿No han visto la cantidad de chicos guapos que hay esta noche?
Julianne vuelve a mirar a Yasniel, que continúa bailando animadamente con Valerie.
—Go ahead, honey —le insiste Meredith—. Take a chance. Dale una oportunidad al muchacho.
—No quiero que se haga falsas ilusiones conmigo.
—¡Qué tontería! —exclama Meredith, tomándola de la muñeca—. Come on.
Meredith tira del brazo de Julianne y la arrastra hacia la pista de baile. Con mucha educación, Julianne le pide permiso a Valerie para relevarla y bailar con Yasniel. A él se le iluminan los ojos de la emoción al verse entre los brazos de Julianne. Valerie y Meredith regresan a la mesa para reunirse con Gilda. Al final de la noche, todas las chicas se juntan entusiasmadas para tomarse una selfie grupal con Gilda y sus respectivos pretendientes.
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Un rato después del baile, Roxy intenta quitarse de encima a Liam, quien se le ha pegado como un chicle. El joven insiste en seguir bailando, pero ella busca cualquier excusa para zafarse mientras continúa tomando cerveza. Valerie nota la situación y se le acerca.
—¡Es que no lo soporto! —exclama Roxy de mal humor—. ¡Y encima es feo! ¿Ya le viste las orejas?
—A mí me parece un buen muchacho.
—Pues si tanto te gusta, te lo puedes quedar. A mí no me interesa en lo más mínimo.
Roxy le da otro trago largo a su vaso.
—¡Ya bájale, Roxy, estás tomando demasiado!
—¿Y qué tiene de malo? ¡Estoy celebrando! ¡Mi papá viene a visitarme! ¿Bailamos juntas?
Ambas se dirigen a la pista para moverse al ritmo de "Fiesta en América", el éxito original de Chayanne que resulta ser la canción favorita de Valerie. Liam observa la escena frustrado por no poder ganarse el afecto de Roxy, pero su suerte cambia cuando Valerie, compadecida, lo saca a bailar a él. Liam se pone feliz de inmediato. Mientras tanto, Roxy se sube a la barra para pedir otra cerveza, llenándose de un coraje inexplicable al ver a Liam bailar tan contento con Valerie, por lo que apura un trago más.
Y así, entre copas y música, las horas vuelan en la discoteca mientras el grupo disfruta de una noche inolvidable.
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Al día siguiente, Roxy se despierta sobresaltada en una cama desconocida. Su corazón da un vuelco de horror al descubrir a Liam durmiendo plácidamente a su lado.
—¿No te acuerdas? —responde Liam, desperezándose con una sonrisa—. Ayer estuviste genial en la cama... uf... como toda una Supergirl...
—¡Esto es un error! ¡Yo no me acuerdo de nada! ¡Vete! ¡Vete de aquí!
—Pero si estamos en mi casa...
—¡Ya sé! ¡Te aprovechaste de que estaba borracha para violarme! ¡Te voy a demandar!
—¡No, no, por favor, no hagas eso! No pasó nada, en serio. Disculpa —dice Liam, bajando la cabeza con timidez.
—¿Cómo que no pasó nada? Hace unos minutos diste a entender todo lo contrario. Dime la verdad: ¿pasó algo o no?
—Te juro que no quise aprovecharme de la situación. Te lo juro, Roxy, no pasó nada malo.
Aún confundida y furiosa, Roxy se levanta de un salto, recoge su ropa del suelo y se marcha a toda prisa del apartamento. Liam se queda solo, sabiendo en el fondo que esa noche sí había sido real y que ambos se habían entregado al momento con plenitud, feliz de haber estado, aunque fuera por unas horas, con la chica de sus sueños.
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Ya en la calle, Roxy camina a paso veloz intentando procesar lo ocurrido cuando se topa de frente con Meredith.
—Pues sí, todo bien... hasta que...
—¿Pasó algo con el chico? Yo te veía de maravilla con él. No dejaste de seducirlo en toda la noche... cómo le tocabas el cuerpo...
—Es que no me acuerdo de nada.
—Bueno, nosotras te vimos y es evidente que pasaste la noche con él. Bien por ti, yo lo conozco y sé que es un buen muchacho.
—Esa noche fue un maldito error. Con permiso.
En ese momento, una voz masculina resuena a las espaldas de Roxy llamándola por su nombre. Al voltear, la joven se olvida de sus penas y se emociona al ver a su padre. Ambos se funden en un fuerte abrazo.
Al escuchar la voz, Meredith se da la vuelta y se queda helada al reconocer al hombre. Es él. El mismo hombre que la dejó plantada en el altar porque había dejado embarazada a otra mujer. Roxy, ajena a todo el drama, presenta orgullosa a su padre. El hombre clava la mirada en Meredith con una mezcla de asombro y fascinación.
—Hola... Jack. Qué sorpresa encontrarte aquí. Veo que tienes una hija.
—Así es, Roxy es mi mayor orgullo y mi motor en la vida.
—¿Cómo? —interviene Roxy, entornando los ojos con sospecha—. ¿Ustedes se conocen?
—Digamos que Meredith y yo tuvimos una bonita relación antes de que yo conociera a tu madre, claro —explica Jack rápidamente—. Pero cuéntame, Meredith, ¿cómo estás? ¿Te casaste? Sigues tan hermosa como siempre.
—No, no me he casado. He vivido siempre dedicada en cuerpo y alma a mi trabajo como diseñadora de modas.
—Sí, he visto tus colecciones. Tienes un talento descomunal, te felicito de corazón.
—¡Ejem! —interrumpe Roxy con impaciencia—. Papi, ¿cómo está mamá?
—Tu madre está bien... con su nueva pareja —responde Jack, restándole importancia—. Oye, ¿qué les parece si vamos a almorzar y seguimos platicando? Estás más que invitada, Meredith.
—No, gracias —responde Meredith con frialdad—. Tengo asuntos urgentes que atender. Con permiso.
—No te preocupes —dice Jack con una sonrisa nostálgica—. Fue un verdadero gusto volver a verte... Meredith.
Meredith se despide con una gélida cortesía y toma el camino opuesto al de Roxy y su padre. Mientras se aleja a paso firme, siente el pecho oprimido, completamente impactada por el destino que la ha puesto cara a cara con el hombre que, años atrás, le destrozó la vida y rompió en mil pedazos su frágil corazón de cristal.
CONTINUARÁ...
***La canción elegida es “Just a Girl” interpretada por No Doubt:








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