CAPITULO 8: CORAZON DE CRISTAL (Versión corregida y pulida con IA)


CAPITULO 8: CORAZON DE CRISTAL (Versión corregida y pulida con IA)

Esa noche, Inés Lorena permanece impactada por la revelación.

—No... no, mamá, eso no es posible. ¿El señor Jack es mi padre? —exclama Inés Lorena.
—Así es —dice Meredith—. Él me había dejado embarazada, pero nunca pude decírselo porque se fugó con esa... ejem... mujer.
—¿Y él lo sabe?
—No lo sabe, pero presiente el parentesco.

Inés Lorena se llena de coraje y resentimiento ante la revelación e intenta salir de la habitación, pero Meredith la detiene.


—Hija, por favor, no hagas nada de lo que te vayas a arrepentir —exclama Meredith, sujetando la mano de su hija.
—¡¡¡Suéltame!!! —exclama Inés Lorena—. ¡¡¡Déjame, por favor, déjame!!!

Inés Lorena logra soltarse y se encierra en su cuarto. En ese momento, llaman a la puerta. Meredith intenta tranquilizar sus nervios y va a abrir. Es Gilda, vestida con una camiseta y portando un banderín de los New York Knicks, celebrando la victoria del equipo de baloncesto.

—Meredith, ¿dónde está tu hija? —dice Gilda.
—Se encerró en su cuarto.
—¿Y por qué se encerró?
—Lo sabe —dice Meredith—. Inés Lorena lo sabe todo.
—¿Qué es lo que sabe?
—Le dije la razón por la que Jack y yo nos alejamos... y que Jack es su padre biológico.
—¿Jack es el padre de Inés Lorena?
—Así es.
—¿Puedo hablar con ella?
—No creo que esté de humor para hablar con nadie.

Gilda llama a la puerta y le pide a Inés Lorena que la deje entrar. La joven accede y ambas se encierran juntas en la habitación.

—¿Viste el partido? —dice Gilda, buscando calmar el ambiente—. ¡¡¡Qué remontada la de los Knicks!!!
—Sí —responde Inés Lorena, desganada.
—¿Te pasa algo?
—Mamá me mintió. Resulta que el hombre que creía que era mi padre... no lo era. Mi verdadero padre es el papá de Roxy, ese hombre que abandonó a mi madre en el altar para casarse con la madre de mi amiga.
—Pues sí, debe ser doloroso saber la verdad. Pero, por favor, debes tranquilizarte; no te hace ningún bien ponerte así.
—Ese canalla... y yo que pensé que era una buena persona... ¡¡¡Me la va a pagar!!!
—Por favor, Inés Lorena, no hagas nada de lo que te vayas a arrepentir. Tranquilízate.

Gilda intenta calmar a Inés Lorena. Le habla del partido para distraerla y pone un poco de música. Se escucha “Everybody Needs Somebody to Love”, interpretada por The Blues Brothers.

—¿Y esa música?
—¿Te gusta? Es una canción de The Blues Brothers, mi grupo favorito.
—Es muy pegajosa. Alegre. Oye, Gilda, ¿tú nunca has estado enamorada?
—Pues, la verdad, no he podido encontrar a mi príncipe azul. Quizás he sido demasiado exigente.
—¿Y no has encontrado a ningún candidato por ahí?
—No hay ningún candidato. Oye, ¿qué te parece si bailamos al compás de esta canción?
—Está bien. Pero primero me tienes que hacer tu imitación de Roseanne Roseannadanna.
—De acuerdo.

Gilda le ofrece su mejor imitación del recordado personaje:

“Well Jane, it just goes to show ya… It's always somethin'. If it's not one thing, it's another. Last Thursday I quit smoking. Now I'm depressed, I gained weight, my face broke out, I'm nauseous, I'm constipated, my feet swelled, my gums are bleeding, my sinuses are clogged, I got heartburn, I'm cranky, and I have gas.”

Inés Lorena se ríe con la imitación. Ambas se ponen a bailar al compás de la contagiosa melodía, realizando los característicos movimientos de la película The Blues Brothers:

“Everybody needs somebody / Everybody needs somebody to love (everybody) / Someone to love (needs somebody)...”

+++

Paralelamente, en la lavandería, Cheo y Milagros, dos de los clientes, lavan su ropa mientras miran la telenovela de la noche. Milagros suspira por lo guapo que está el galán y sueña ilusionada con casarse con él. Cheo mira fastidiado las malas actuaciones en pantalla. Al finalizar el melodrama, el televisor se apaga y comienza a sonar música de fondo: se escucha “Madrigal” en la voz de Danny Rivera.

“Yo a tu lado no siento las horas que van con el tiempo / Ni me acuerdo que llevo en mi pecho una herida mortal / Yo contigo no siento el sonar de la lluvia y el viento / Porque llevo tu amor en mi pecho como un madrigal.”

—Vaya —dice Cheo—. Por fin ponen buena música en este lugar.
—Me gusta esa canción —comenta Milagros—. ¿Quién la canta?
—Se llama Danny Rivera, una de las mejores voces de Puerto Rico.
—La verdad, nací "chiquivieja", prefiero la música de antes.
—Esa poesía te llena hasta el alma —dice Cheo, suspirando.
—¿Por qué suspira, don Cheo?
—Por nada —dice Cheo—. Es una buena canción. Oye, Milagros, ¿cómo está tu tía Gilda?
—¿Mi tía Gilda? Hace tiempo que no sé nada de ella.
—No veo la hora de que venga a la lavandería. Me gusta ver cómo imita a Roseanne Roseannadanna.
—Mi tía es genial.

Cheo suspira pensando en Gilda.

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Al día siguiente, Gilbert está en su apartamento volviendo a leer la carta de la editorial. Se da cuenta del error que ha cometido al juzgar la situación. Piensa en Kara... en Lorena... y comprende que ella no actuó con mala intención. Desesperado, sale de su apartamento y corre a buscarla. De pronto, se la encuentra en la calle caminando rumbo a un taxi.

Gilbert contempla a la bellísima mujer mientras el viento revolotea su larga y frondosa cabellera rubia, y suspira hondamente. Observa su esbelta figura, sus formas firmes y sus piernas curvadas. No puede negar que ama a esa hermosa mujer. En el fondo la adora, aunque seguía dolido por el envío del libro al editor sin su permiso. Gilbert busca entablar conversación.

—Hola... Lorena —dice Gilbert con evidente fascinación.
—¿Gilbert? Estoy ocupada, voy a una sesión de modelaje y voy a perder el subterráneo.
—Hoy es el partido.
—¿Qué partido?
—El juego 5 de la Stanley Cup entre los Carolina Hurricanes y los Vegas Golden Knights.
—¿Y cómo va la serie?
—Están empatados. Los Carolina Hurricanes empataron la serie.
—Oh, qué lástima, yo quiero que ganen los Golden Knights. Los Hurricanes eliminaron a mis Montreal Canadiens.
—¿Qué te parece si vemos el partido esta noche? Te invito. No es lo mismo ver los juegos sin ti.
—Llámame para ponernos de acuerdo. Bueno, ya me voy a mi sesión de fotos.
—Te acompaño —dice Gilbert.

Gilbert para un taxi y le abre la puerta a Kara para que ingrese primero. Ambos suben con dirección al estudio. Una canción de Gianluca Grignani suena en la radio del vehículo, enmarcando el sentimiento que existe entre ambos. En silencio, el escritor busca la manera de pedirle perdón a su amada:

“Y si no quieres ni decir en qué he fallado / Recuerda que también a ti te he perdonado / Y en cambio tú dices «lo siento, no te quiero» / Y te me vas con esta historia entre tus dedos.”

—Lorena... ¿me perdonas? —dice Gilbert dentro del taxi—. No supe ver tus buenas intenciones.

Kara mira a Gilbert directamente a los ojos.

—No te preocupes. No hay nada que perdonar.
—Entonces, ¿vemos el partido de hockey sobre hielo esta noche?

Kara, coqueta, le guiña un ojo. Gilbert suspira por su adorada Lorena mientras el taxi continúa su marcha.

+++

Por su parte, Cheo se encuentra en el bufete de abogados junto con Jerry y Valerie. Valerie luce un traje ceñido al cuerpo que resalta su esbelta silueta. En ese momento llega Noel y habla de forma exclusiva con Valerie. Jerry no puede ocultar su frustración al ver a su amada con Noel.

—Noel, todo está bien con tu caso. Parece que vas a ganar —dice Valerie, coqueta.
—Me alegra escuchar eso —responde Noel—. Más bien, quería contarte una cosita.
—¿Qué quieres decirme, Noel?
—Te cuento que salí seleccionado para interpretar a Bernardo en la obra West Side Story.
—¡¡¡Qué bien, te felicito!!! Es tu gran sueño...
—Pero le dije al director que aceptaba con una condición.
—¿Qué condición?
—Que tú seas Anita. ¡¡¡Es tu gran sueño estar en una puesta en escena de West Side Story!!! Dime, ¿aceptas o no?
—¡Claro que acepto! —dice Valerie con los ojos brillando de la emoción.

Valerie abraza a Noel por haber conseguido su sueño. Jerry se muestra triste al verlos tan cercanos, pero don Cheo lo consuela en silencio.

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Esa misma mañana, en la librería, se encuentran Julianne y Yasniel. El joven está contento e intenta ponerse coqueto con ella.

—Ese beso de anoche fue genial, ¿no es así, Julianne? —dice Yasniel, intentando volver a abrazarla y besarla en la boca.
—¡Espera, Yasniel! ¡No te precipites! —exclama Julianne, marcando distancia—. No tan rápido.
—¿Qué pasa? ¿Por qué tan distante ahora? ¿Acaso no te gustó ese beso?
—Dime, Yasniel, con toda sinceridad: ¿ese beso fue un impulso genuino o una reacción por Inés Lorena y por haberme visto bailar con Jerry?
—No, Julianne. Yo te quiero de verdad. Inés Lorena es una chica guapa, pero a quien quiero realmente es a ti.
—Por favor, vámonos despacio, ¿de acuerdo? No es momento de precipitarse de esa manera.
—Está bien. Iremos despacito.

Yasniel pone un poco de música. Se escucha “Baile Inolvidable” de Bad Bunny y la invita a bailar. Ella se pone nerviosa al recordar que están en horario laboral, pero aun así accede a bailar en medio de la librería. Los clientes presentes se contagian de la emoción al verlos. Luego bailan la salsa “Un verano en New York” de El Gran Combo. Julianne demuestra su destreza moviendo los hombros y las caderas al ritmo de la música.

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En el puesto de hot dogs de Gina, Clark invita a Sara Elcy a comer. Él se muestra coqueto y seductor, pero la muchacha le advierte de entrada.

—Oye, Clark, ni pienses que te libraste del problema.
—¿De qué problema, mi vida?
—No pienses que te he perdonado por la escena con esa tipa, la tal Inés Lorena.
—¡Vamos, por favor! ¡Ella fue la que me besó!
—¡No te hagas! ¡Sé muy bien cómo respondiste a ese beso! ¡No creas que ni por un slurpee ni por veinte hot dogs de Gina vas a borrar lo que vi!
—Vamos, mi vida, no te pongas así. Yo sé que eres el amor de mi vida. Sin ti, la vida no vale nada.

Clark intenta besar a la bellísima Sara Elcy, pero ella se mantiene firme sin perdonarlo del todo.

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Mientras tanto, en la calle, Inés Lorena coincide con Jack y Roxy.

—Inés Lorena, hija, ¿cómo estás?
—¡¡¡No me diga hija!!! —exclama Inés Lorena—. ¡¡¡Yo no soy su hija!!! ¡¡¡Ya me enteré de por qué usted terminó con mi madre!!!
—Inés Lorena... discúlpame... siento mucho que te hayas enterado de esa manera...
—¡¡¡Nada!!! ¡¡¡Lo que usted hizo no tiene perdón!!! ¡¡¡Usted es un desalmado, un poco hombre!!!
—¡¡¡Inés Lorena!!! —exclama Roxy—. ¡¡¡Esa no es manera de hablarle a mi padre!!!
—¡¡¡Pues, Roxy —dice Inés Lorena—, tu padre no es el hombre honorable que dice ser! Abandonó a mi madre en el altar y lo peor es que no lo hizo de frente... El muy cobarde le mandó una nota diciendo que se iba a casar con otra... ¡con tu madre, porque estaba embarazada de ti!
—¿Es eso cierto, papá? —pregunta Roxy, atónita.
—Hija... déjame explicarte... Tu madre me decía que estaba embarazada y no podía permitir que crecieras sin un padre... Esa es la verdad.
—¿Y sabe qué es lo peor, señor? —agrega Inés Lorena—. ¡¡¡Que tengo vergüenza de llevar su sangre!!!
—¿Qué estás queriendo decir con esto, Inés Lorena? —interviene Roxy.
—¡¡¡Que yo soy hija de este cobarde! —exclama Inés Lorena.

Roxy se queda impactada ante la revelación, generándose una fuerte tensión e incredulidad entre ambas amigas. Inés Lorena da la vuelta y se retira a paso firme. Jack intenta correr para darle alcance, pero Roxy detiene a su padre e, indignada, le exige una explicación completa. La joven no sale de su asombro: ¿Inés Lorena es su media hermana?

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Esa noche, en su apartamento, Gilbert se reúne con la hermosísima Kara. Ella viste un traje escotado con minifalda que resalta su esbelta figura.

—Lorena, estás bellísima —dice Gilbert con fascinación.

Kara le guiña un ojo al tímido escritor. Ambos se disponen a ver el quinto juego de las finales de la Stanley Cup entre los Carolina Hurricanes y los Vegas Golden Knights. Toman cervezas y comparten nachos con guacamole mientras animan a los Golden Knights. Tras un primer periodo parejo emparejado 1 a 1, en el segundo y tercer tiempo los Hurricanes toman ventaja de 4 a 1; aunque los Golden Knights descuentan con un segundo gol, resulta demasiado tarde. Los Hurricanes ganan el partido, poniéndose arriba 3 a 2 en la serie, lo que deja abierta la opción de definir el título en un sexto juego en Las Vegas, Nevada.

—Oye, Gilbert, ¿qué te parece si vamos a Las Vegas a ver el próximo partido? —propone Kara.
—Oye, Lorena... ¿estás hablando en serio?
—Así es, muy en serio. Puedo conseguir entradas para el juego y ver si saludamos a Mark Messier, que estará trabajando como comentarista de la transmisión.
—Sería mi más grande sueño conocer a Mark Messier.
—Entonces, ¿vamos?
—Acepto encantado.

Kara y Gilbert deciden planear su viaje a Las Vegas para presenciar el sexto encuentro de la Stanley Cup.

Sin embargo, toda la expectativa de la ciudad se concentra en el quinto juego de las finales de la NBA entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs, donde los neoyorquinos están a un solo triunfo de coronarse campeones por primera vez desde 1973. Entre tanto, Valerie asiste a sus ensayos de West Side Story, mientras Liam sirve de apoyo emocional para Roxy en medio del shock por el secreto revelado de su padre. Todo queda preparado para la gran cita del partido final.

CONTINUARÁ...

***La canción elegida es "Tu historia entre tus dedos" interpretado por Gianluca Grignani:



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