CAPÍTULO 9: CORAZÓN DE CRISTAL
***PERSONAJE RECURRENTE:
*Claire (Foto: Hayden Panettiere):
En su apartamento, Roxy encara a su padre, Jack.
—Papá, por favor, dime la verdad: ¿es verdad lo que dice Inés Lorena? ¿Ella también es tu hija y abandonaste a su madre para casarte con la mía?
—¿Y dejando a otra sin padre? Pero, ¿por qué no te apareciste en la boda?
—Es que no sabía cómo decírselo... Meredith estaba muy ilusionada. Perdóname, sé que lo que le hice no estuvo bien, pero no supe cómo reaccionar. Todo lo hice por ti, Roxy.
Jack intenta abrazar a Roxy, pero ella se rehúsa.
—No. Todo este tiempo has sido mi ejemplo a seguir, pero con esta revelación... has roto mi frágil corazón de cristal. ¿Cómo pudiste ser tan cobarde como para ni siquiera decirle las cosas de frente? Pobre Meredith, y pobre Inés Lorena... Lo que hiciste no tiene perdón. Con permiso.
Roxy se dirige hacia la salida y abre la puerta.
—¡¡¡Espera, hija!!! ¿A dónde vas?
—Necesito caminar para despejar la mente. Han sido muchas emociones intensas. Con permiso... papá. No intentes seguirme.
Roxy cierra la puerta con fuerza: ¡Slam! Jack se lamenta en soledad ante el rechazo de su hija.
Roxy camina por las calles de Nueva York. Mientras la gente a su alrededor vive la expectativa por el partido de baloncesto de los New York Knicks, ella lamenta la terrible desilusión que le causó su padre. De pronto, ingresa a una cafetería donde se encuentra con Inés Lorena.
—Inés Lorena... ¿cómo estás?—¿Y cómo quieres que me sienta, si tu padre abandonó a mi madre para irse con la tuya?
—¡¡¡Te pido que no te expreses así de mi madre!!!
—¿Y cómo se llama lo que le hicieron a la mía, ah? ¡¡¡Contéstame!!!
—Es cierto que no apruebo lo que hizo mi padre y yo también estoy indignada. ¿Sabes? Siempre quise tener una hermana... pero no pensé que fueras tú.
—¿No lo comprendes? ¡¡¡Rompieron mi frágil corazón de cristal!!! ¡¡¡Ya no sé cómo podré ver a tu padre a la cara... ni cómo verte a ti!!!
—Me puedes ver como a tu hermana.
—No es tan fácil.
En ese momento llega Meredith a la cafetería.
Inés Lorena corre a abrazar fuertemente a su madre.
—Mamá, perdóname... perdóname... snif, snif...
—Vamos, hija —dice Meredith—. No hay nada que perdonar. La desilusión que me causó ese hombre fue tan fuerte que rompió mi frágil corazón de cristal... pero con el tiempo he ido superando el dolor, y la vida me dio una linda hija como tú.
Meredith besa en la frente a Inés Lorena. En ese instante interviene Roxy.
—Ejem... —dice Roxy—. En nombre de mis padres, le ofrezco una sincera disculpa. Debió de haber sufrido mucho y seguro me odia.
—Yo no te odio, Roxy —responde Meredith—. Tú eres inocente y no tienes la culpa de los errores de tus padres. Eres una gran chica y mereces ser feliz.
—Gracias, señora Meredith.
Entonces llegan Liam y Gilda para animar el ambiente y hablar del juego de los Knicks.
—¡¡¡Chicas!!! —exclama Liam—. ¡No se olviden de que en unas horas juegan los Knicks! ¡A un partido de ser campeones! ¡Y mi apuesta sigue en pie!
—Oigan, chicas —interviene Gilda—, ya va a empezar el partido.
—Con permiso —dice Inés Lorena—. Creo que me voy. No estoy de humor para festejos.
Meredith intenta darle alcance a su hija, pero Gilda la detiene y le aconseja que es mejor dejarla sola un momento, confiando en que recapacitará más tarde. Inés Lorena camina en soledad por las calles de Nueva York. Coloca algo de música en sus auriculares: se escucha “Corazón de cristal”, interpretada por Jorge Drexler:
Reflexiona sobre su destino tras la dura revelación que rompió su corazón de cristal.
En el bufete de abogados, don Cheo se despide para reunirse con su sobrina Mayerly y sus amigas Sara Elcy, Milagros y Ashley. Jerry se acerca a conversar con Valerie.
—Quizás en casa, pero la verdad no estoy muy entusiasmada. Más bien estoy emocionada por ser parte de West Side Story.
—Me alegra. Es tu gran sueño.
—Así es.
Jerry la mira fijamente a los ojos, pero antes de que pueda decirle algo más, Noel llega al bufete y saluda a Valerie. Ella, coqueta, le guiña un ojo a Noel. Jerry se frustra y agacha la mirada mientras Valerie se retira junto a Noel.
Inés Lorena camina por la ciudad hasta que decide ingresar a un sports bar. Se sienta en la barra. A su lado aparece una bella muchacha de cabello rubio, vestida con un uniforme de cheerleader, quien la mira con simpatía.
—Hola, guapa, ¿qué haces tan solita aquí?
—¿Perdón? ¿Quién es usted?
—No me interesa el baloncesto.
—¿Te ocurre algo?
—No creo que le importe. Con permiso.
En ese momento empieza a sonar “Burning Love” de Elvis Presley. Claire se pone a bailar en su asiento.
—¿Te gusta esa música? —pregunta Claire.
—Es una canción muy antigua.
—Lo bueno nunca pasa de moda. A mí me recuerda mucho a mis años universitarios en Florida. Te cuento que era la head cheerleader de la promoción... Las idas a Burritos' Pizza junto con Jimena y Fabiana; éramos las más populares. También recuerdo a Hiro y a sus chicas. Y, claro, estaba Dayana: éramos enemigas, pero al final terminamos siendo buenas amigas.
—Debieron ser momentos inolvidables.
—Lo fueron.
Un chico se acerca a Claire y le habla en inglés, invitándola a bailar.
—Oh, Abel, I don't want to. Please, dance with her.
Claire le indica a su amigo que baile con Inés Lorena. Abel se impacta al ver a la joven y la saca a la pista. Ella acepta el baile mientras le dedica un gesto coqueto. Juntos bailan al compás de la melodía:
En ese mismo instante, Roxy llega junto a Liam y reconoce a Claire.
—Hola, Claire, ¿qué estás haciendo aquí? —saluda Roxy.
—Aquí pasándola rico mientras comienza el partido —dice Claire—. ¡Ojalá ganen los Spurs!
—¡No! —dice Roxy—. ¡Deben ganar los Knicks!
—Bueno —comenta Claire—, siendo fanática del Miami Heat, le voy al equipo contrario, je, je.
Liam desvía la mirada hacia la pista y reconoce a la joven que baila con Abel.—Oye, Roxy... —dice Liam—. ¿No es Inés Lorena la que está bailando allí?
—¿Conoces a esa chica? —interviene Claire.
—Es mi hermana —responde Roxy.
—¿No sabía que tuvieras una hermana? —comenta Claire.
—No lo sabía hasta hace unos instantes —responde Roxy.
Al finalizar la canción, Inés Lorena regresa tomada de la mano de Abel, contenta por haber bailado. Roxy la mira con una sonrisa de afecto.
—Hola, hermanita —dice Roxy.
—¿Ah? Pues... hola —responde Inés Lorena en tono complaciente.
—Te vi bailando —agrega Roxy—. Bailas muy bien.
—Gracias.
En ese momento empieza a sonar “Yo viviré”, la versión en salsa de Celia Cruz. Abel y Liam sacan a bailar a Inés Lorena y a Roxy, respectivamente. Cambian de pareja, levantan las manos y hacen el "trencito". Luego ponen la versión original en inglés, interpretada por Gloria Gaynor, y continúan disfrutando el momento juntas.
Mientras tanto, en la librería, Yasniel ordena algunos estantes mientras Julianne verifica unas facturas. El joven intenta acercarse, pero ella marca distancia.
—¿Por qué me esquivas? ¿Acaso lo de anoche no significó nada para ti?
—Estoy ocupada.
—Yo solo quiero estar contigo, y sé que tú quieres estar conmigo.
—Yo no puedo estar con nadie.
—¿Por qué?
—No puedo amar a nadie. Es todo.
—¿Desde cuándo?
—Desde que rompieron mi frágil corazón de cristal.
—Hola, Julianne.
—Hola, Clark —responde Julianne, coqueta.
—Ejem... —interviene Sara Elcy, celosa, guiñándole el ojo a Yasniel—. Hola, Yasniel.
—Hola, Sara Elcy. ¿A qué se debe su grata visita?
—Vamos a un lugar a ver el juego de los Knicks —interviene Ashley—, pero decidimos pasar por aquí para dar un vistazo.
Don Cheo se queda observando un ejemplar del libro QB VII de Leon Uris, obra sobre un médico polaco acusado de crímenes durante el Holocausto.
—Hace tiempo vi la miniserie —comenta don Cheo—. Muy buena. Con Ben Gazzara, Leslie Caron y un joven Anthony Hopkins. Grandes actores. Gracias a esa producción y a Perry Mason me animé a estudiar leyes.
—¡Bah! —interviene Yasniel—. El libro es mucho mejor. Explica todo con más detalle.
—Mi abuelo compró el libro hace mucho tiempo —comenta Clark—. Todavía conservo la copia. ¿Qué significa QB VII?
—Se ve interesante —comenta Mayerly.
—Oigan —dice Ashley—, esto está muy serio. ¿Por qué no ponemos un poco de música?
—Es un lugar para leer —recuerda Julianne—, no una discoteca.
—Vamos —insiste Ashley—, un poco de música no vendría mal.
Mayerly conecta su teléfono por Bluetooth a los parlantes y pone “Acéptame como soy”, interpretada por Yolandita Monge. Las chicas se unen a cantar. Yasniel mira a Julianne, notar cómo la letra refleja la situación de la dueña del local:
—Es muy cierto lo que dice la canción —comenta Julianne—. Mejor vivir separados que andar discutiendo.
—¿Te pasa algo? —pregunta Sara Elcy—. ¿Alguna desilusión amorosa?
—Una desilusión que prefiero no recordar —responde Julianne—. Bueno, es hora de cerrar la tienda. ¿Se van a animar a comprar algo o ya nos vamos?
Mientras Yasniel prepara todo para cerrar, Clark decide comprar Manuela Sáenz y la luna de Paita de Eduardo González Viaña. Mayerly se lleva el ejemplar de QB VII de Leon Uris. Ashley adquiere Macrocosmos del autor mexicano Marco Miguel, y Sara Elcy compra Tres veces renacer de Angy Matos. Don Cheo se decide por Leyendas Puertorriqueñas: Colección de Leyendas de Puerto Rico de Cayetano Coll y Toste y Juan Ramos Ibarra. Yasniel cobra los libros, los coloca en sus bolsas y entrega los recibos. Salen del local mientras él baja la reja y coloca el candado. Clark y las chicas convencen a Yasniel y a Julianne de ir a ver el partido juntos a un sports bar.
El partido se mantiene disputado: San Antonio toma la delantera 72 a 65 al llegar al cuarto periodo, pero una serie de jugadas clave de Jalen Brunson le devuelve la ventaja a los Knicks. A partir de ese momento, los neoyorquinos no ceden el control y finalmente se proclaman campeones de la NBA.
—¿Campeones mundiales? Pero si solo juegan equipos de Estados Unidos... —comentan Sara Elcy y Milagros con extrañeza.
—Es que aquí juegan los mejores del planeta —sonríe don Cheo.
Mientras tanto, en Las Vegas, Gilbert realiza su mejor imitación de Elvis Presley cantando “Burning Love”, dedicándosela a su adorada Kara. Aunque los Carolina Hurricanes vencen a los Vegas Golden Knights en el hockey, Gilbert y Kara disfrutan la noche al conocer en persona a Mark Messier, la leyenda del deporte y comentarista de la transmisión.
CONTINUARÁ...











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